Simic (para Adrian)

11/30/2006 03:21:00 a. m. Quir-k (Juana Luján) 11 Comments

Guante perdido

He aquí un guante negro de mujer.
Debe haber significado algo.
Un considerado extraño lo dejó
sobre el buzón rojo de la esquina.
Por tres días el cielo estuvo agitado,
luego, hoy día, cayeron algunos copos de nieve
sobre el guante que alguien,
en el intertanto, había dado vuelta,
de modo que sus dedos podían cerrarse
un poco... sin formar un puño todavía.
Yo, en tanto, esperé, con la noche que venía.
Algo me dijo que no me moviera.
Aquí donde las llamas se alzan de los tarros de basura,
y los sin casa duermen de pie.

(De “Hotel Insomnia”, 1992)
Primavera

Esto es lo que vi: nieve vieja en el suelo,
tres mirlos acicalándose,
y mi vecina que salió en camisa de dormir
a tender en la cuerda las camisas de su marido.
El viento matutino hacía difícil engancharlas,
levantó el vestido tan por encima de sus rodillas
que tuvo que dejar de hacer lo que estaba haciendo
y dio una buena carcajada mientras se cubría.

(De “Hotel Insomnia”, 1992)

El espantapájaros

Se puede refutar la existencia de Dios
pero no la del diablo.

No verás mejores tomates en mucho tiempo.
Ven, Marta, muérdelos,
como si fueran manzanas.
Y después de cada mordisco
añade una pizca de sal.

Si el jugo se desliza por tu cuello
y mancha de rojo tu escote,
inclínate sobre el lavabo.

Desde allí podrás ver a tu marido,
parado en mitad del sembrado:
una de sus ideas más amargas se le encara
y extiende sus brazos como un espantapájaros. -
Feria campestre

Si tu no viste el perro de seis patas
No importa
Nosotros sí, y pasó la mayor parte del tiempo echado en el rincón
En cuanto a las patas adicionales
Uno se acostumbraba rápidamente a ellas
Y pensaba en otras cosas
Como, qué noche tan fría y oscura
Para estar al aire libre en la feria.
El viejo me dijo

Antes aqui habia un cine. Pasaba películas
mudas. Era como mirar el mundo con gafas negras
una tarde de lluvia.
Cierta noche, misteriosamente, el pianista
desapareció. Nos quedamos solos con un mar
tempestuoso que no hacia ningun ruido, y una
mujer hermosa en una larga playa vacia, cuyas
lágrimas rodaban en silencio por sus mejillas al
ver cómo yo me quedaba dormido en los brazos de
mi mamá.

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